lunes, 11 de enero de 2016

Ocho parecidos sorprendentes entre humanos y chimpancés

Los últimos hallazgos acerca de cómo se comportan y piensan los chimpancés han puesto de manifiesto una vez más hasta qué punto estos primates merecen el calificativo de “primos hermanos” de los humanos. No solo se ríen como nosotros, sino que también sonríen en silencio, son sibaritas, juegan, piensan que piensan, distinguen lo justo de lo injusto y cultivan la amistad.

Juegan

Los niños no son los únicos que pasan horas entretenidos jugando. Los chimpancés dedican muchas horas al juego – que los etólogos o científicos del comportamiento definen como toda actividad que no tiene beneficios claros ni inmediatos-, tanto en su infancia como durante su “juventud”. Científicos de la Universidad de Pisa (Italia) han demostrado que el juego social, es decir, no en solitario sino con otros chimpancés, les ayuda a establecer relaciones sociales sólidas y a desarrollar actitudes cooperativas. Y que, como en los humanos, los modos de jugar y los compañeros de juego cambian a medida que los primates crecen. Entre otras cosas, el juego es más cooperativo en la más tierna infancia, pero se vuelve más competitivo entre los niños y los primates juveniles.
BBVA-OpenMind-1-chimpances-juego
Tambako The Jaguar, Flickr

Saben sonreír

Estos primates pueden sonreír en silencio, desternillarse de risa o reír a carcajada limpia, una gama y flexibilidad en la comunicación de las emociones positivas que hasta ahora se creía exclusiva de los humanos. Todo apunta a que las expresiones faciales vinculadas a la risa estaban presente en nuestros ancestros simios, y que aparecieron mucho antes de que los humanos evolucionaran.
La única sonrisa que de momento parece exclusiva de los humanos es la llamada sonrisa de Duchenne, una expresión espontánea que se reconoce por la contracción involuntaria del músculo orbicular, situado alrededor de los ojos, cuya contracción eleva las mejillas y forma arrugas o “patas de gallo” en torno a los ojos. Esta es la sonrisa verdadera y genuina, ligada a la activación del sistema límbico del cerebro, donde residen las emociones, según demostró hace años el neurólogo francés Guillaume Duchenne.

Son gourmets

A falta de supermercados y restaurantes, los chimpancés están dispuestos a recorrer las distancia que haga falta para encontrar sus ingredientes favoritos para preparar un suculento banquete. Es la conclusión a la que llegaron hace poco científicos de la Universidad de Harvard (EE UU), que también han demostrado que los chimpancéscomparten con los humanos la preferencia por la comida cocinada en lugar de cruda, así como la capacidad de comprender los procesos de transformación que se producen al guisar los alimentos. Entre el sabor de una patata cocinada y el de una cruda, los primates se decantan sin dudarlo por el primero. Lo único que les falta para ser chefs, aseguran los investigadores, es el control del fuego. Pero si se les proporciona una olla o una sartén encendidas, los experimentos muestran que aprenden inmediatamente a darle uso.

Piensan que piensan

Los chimpancés poseen metacognición, es decir, pueden reflexionar acerca de sus propios pensamientos y procesos mentales, tal y como demostraban hace poco investigadores de varias universidades estadounidenses en la revista Cognition. Según los autores, estos primates tienen conciencia de lo que saben y de lo que desconocen, y basándose en eso son capaces de mostrar más o menos confianza en sus respuestas y comportarse en consecuencia. Y esto les permite tomar decisiones inteligentes.
BBVA-OpenMind-2-chimpances-piensan-copia
Alexandra Rosati, Duke University

Son justos y morales

El sentido de lo correcto y lo incorrecto no es exclusivo de los humanos. Los chimpancés también discriminan qué comportamiento es inapropiado, sobre todo cuando afecta a los más pequeños. En un estudio de la Universidad de Zurich del que se hacía eco la revistaHuman Nature se puso en evidencia que si un chimpancé ve escenas de una cría siendo dañada o asesinada por otro miembro de su propia especie reacciona con indignación y enfado, algo que no sucede ante actos de violencia entre monos adultos. El estudio indica que estos primates tienen un sentido de la moralidad similar al de los humanos.
BBVA-OpenMind-3-chimpances-morales
Tetsuro Matsuzawa, Kyoto University
A esto se suma que, jugando con chimpancés a Ultimatum, un juego experimental de economía que intenta mostrar que las elecciones sobre criterios de justicia y equidad priman sobre las de beneficio, biólogos estadounidenses han demostrado que estos primates comparten nuestra aversión a la injusticia. En concreto, los chimpancés tienden a realizar ofertas justas y equitativas, y solo afectan este tipo de ofertas de sus compañeros. “Para los chimpancés, que son muy cooperativos en libertad, ser sensibles a la distribución equitativa de recompensas supone una ventaja evolutiva, ya que cooperar les beneficia”, aseguran los autores de la investigación.

Tienen memoria numérica

Si cree que los humanos superan a los chimpancés en todas las funciones cognitivas se equivoca. Sin ir más lejos, la capacidad de un chimpancé joven (5 años) de recordar los números mostrados en una pantalla está muy por encima de la de un humano adulto, de acuerdo con un experimento de la Universidad de Kioto (Japón). Los científicos lo atribuyen a un equivalente a la memoria eidética o fotográfica, es decir, la habilidad para recordar con detalle lo visto u oído, presente en niños humanos y que disminuye con la edad.

Hacen la guerra

De todas las especies del mundo, los humanos y los chimpancés se cuentan entre las únicas que participan en ataques coordinados contra otros miembros de su misma especie. Dicho de otro modo, ambas especies somos capaces de provocar deliberadamente una contienda. Y en el caso de los primates, los ataques no están causados por la interferencia con los humanos, a la que durante algún tiempo se ha culpado erróneamente de las muestras de agresividad de estos animales. Lo que les mueve a perpetrar actos violentos es una estrategia adaptativa, tal y como concluía hace poco una treintena de primatólogos a partir del análisis de datos de cinco décadas de investigación sobre conflictos protagonizados por chimpancés. Los ataques aumentan cuanto más densa es la población y cuanto mayor es el número de machos. Y las víctimas suelen ser miembros de una comunidad rival.

Cultivan la amistad

La máxima de “quien tiene un amigo tiene un tesoro” también se aplica entre chimpancés. Y si no que se lo pregunten a Filippo Aureli, que tras estudiar a fondo el comportamiento de estos primates ha concluido que viven rodean de buenos amigos, es decir, “no solo individuos no emparentados con los que pasan el tiempo sino que les ayudan en caso de enfrentamiento, comparten comida y colaboran”. Incluso se dan consuelo unos a otros y alivian el estrés ajeno, tal y como demostraron Aureli y sus colegas en un estudio publicado en PNAS.
BBVA-OpenMind-4-chimpances-amistad
Patrick Dirden, Flickr
A la hora de elegir un camarada, los primates son selectos. Según un estudio de la Universidad de Viena, las relaciones de amistad se establecen entre chimpancés que comparten ciertos rasgos de la personalidad. En concreto, los individuos más sociables congenian entre sí, mientras que los chimpancés tímidos buscan otros igualmente apocados para relacionarse. Esto recuerda al “efecto de similitud” en humanos, que no es otra cosa que la tendencia a tener como amigos a sujetos que se nos parecen.
Elena Sanz para Ventana al Conocimiento

sábado, 9 de enero de 2016

CAMBIO CLIMÁTICO

Premio por averiguar que el calentamiento global no es solo CO2

El climatólogo indio Veerabhadran Ramanathan gana el Premio Fronteras del Conocimiento

Ramanathan, durante uno de sus experimentos de emisión de gases.
Ramanathan, durante uno de sus experimentos de emisión de gases.
Cuando Veerabhadran Ramanathan (Madurai, India, 1944) trabajaba en una fábrica de máquinas de refrigeracióncontrolando que los gases no se escapasen de los aparatos, no imaginaba que años después, y a 13.700 kilómetros de allí, él mismo descubriría que los clorofluorocarbonos (CFCs) que tantos días había intentado mantener bajo control eranpotentísimos gases de efecto invernadero y que contribuían al cambio climático. Este descubrimiento le ha valido ganar el Premio Fronteras del Conocimiento de Cambio Climático, otorgado este viernes por la Fundación BBVA y dotado con 400.000 euros.
Hasta 1975, la comunidad científica creía que el dióxido de carbono (CO2) era el único gas con efecto invernadero producto de la acción humana. Tras su hallazgo, se añadieron a la lista otros gases, llamados traza, como el metano y los HFCs, que son responsables del 45% del efecto invernadero.
El climatólogo indio se doctoró en la Universidad de Nueva York y consiguió un puesto en la NASA, donde investigó cómo el ozono atmosférico influye en el clima de la superficie terrestre. Fue así como llegó a descubrir y calcular el efecto de los CFCs.
Ramanathan explica que estos gases traza permanecen en la atmósfera poco tiempo, “en comparación con los siglos que tarda el CO2 en desaparecer”. Por eso, reduciendo sus emisiones se lograría un efecto mucho más rápido del que se logra disminuyendo el CO2. Actuando ya sobre estos gases de vida corta, en 2030 se podría lograr una reducción a la mitad del calentamiento global previsto para los próximos 35 años, según calcula el investigador.
Según el jurado, compuesto por seis reconocidos científicos internacionales, las aportaciones de este científico “son indispensables para evaluar las estrategias propuestas para cumplir el Acuerdo de París”. Durante una intervención telefónica, Ramanathan calificó el pacto parisino como un punto de inflexión en la historia del planeta que “no debe quedar en papel mojado”.
Además de toda su investigación, el científico destaca por su interés en la divulgación. Hace 10 años, después de tres décadas de trabajo, Ramanathan sentía que los avances eran una fuente constante de malas noticias. “Teníamos evidencias científicas, pero nadie hacía nada”, cuenta.
Fue entonces cuando aceptó formar parte de la Academia Pontificia de Ciencias. Una vez allí, pidió al Papa Francisco que incluyera el cambio climático en su discurso. “Hay más de 140 millones de personas que aún no están convencidas de luchar contra el calentamiento global”, subraya el investigador. “Se ha convertido en una cuestión moral y ética”.
Durante el anuncio del premio, hizo hincapié en que los científicos y los políticos no tienen la misma influencia moral que los líderes religiosos y que, por eso, “hay que intentar aprovechar la cercanía de la religión para concienciar contra el cambio climático al máximo número de personas posible”.

viernes, 8 de enero de 2016

Erling Salvador Pulido Pérez y el Campanadas al Cielo
9 h
LA CATEDRAL DE SAN FELIPE
La moderna Catedral de San Felipe es una obra arquitectónica realizada por el Arquitecto Erasmo Galvani (†), edificada desde 1971 e inaugurada el 7 de Julio de 1973, durante el primer período de gobierno del Dr. Rafael Caldera Rodríguez (†), siendo Gobernador del Estado Yaracuy el Dr. Simón Saavedra Hernández y Obispo de la Diócesis Monseñor Tomás Henríquez Márquez Gómez (†).
Antes de la catedral existía en ese sitio un antiguo templo de aspecto colonial llamado Iglesia Matriz de San Felipe, que junto a la Plaza Mayor, hoy Plaza Bolívar, databa del año 1864, pues la Iglesia de la Presentación de San Felipe “El Fuerte” cayo derribada con el terremoto de 1812 y la nueva ciudad empezó a edificarse cuadras arriba y para construir la moderna catedral, fue derribada.
La Catedral de San Felipe tiene capacidad para 800 personas cómodamente sentadas. Su estructura es de forma cuadrada, de tres plantas, el templo en la planta baja está conformado por una sola nave donde se encuentra el altar mayor. Este espacio tiene además, una capilla para el Santísimo que se ubica a la derecha del altar mayor, es independiente de la nave central, con acceso directo a la sacristía y capacidad para 50 personas. Al costado izquierdo de esta capilla, se ubica una hermosa y muy vieja imagen colonial de la Inmaculada Concepción y además tiene una puerta que facilita la entrada diaria de los fieles que la visitan.
En el centro y sobre el altar mayor la Catedral de San Felipe tiene una hermosa cúpula que le aporta aire y luz natural al templo y un Cristo de 8 metros de alto. Entre el altar mayor y la capilla del Santísimo se ubica la imagen de la Virgen de la Presentación, patrona de la Diócesis y a mediación, al lado izquierdo, el altar/retablo donde está ubicada la imagen de San Felipe Apóstol, patrono de la ciudad, detrás de ese mismo lado, está una imagen de la virgen de la Medalla Milagrosa y sobre la puerta principal del templo, un coro como para treinta músicos. Del lado derecho, se ubica la pila bautismal en capilla cilíndrica aparte y un santuario para diferentes imágenes de la Virgen María, tiene un corredor que conduce a la capilla del Santísimo, donde está ubicada una antigua imagen de San Antonio de Padua.
El interior de la nave está dotado con más de 200 metros cuadrados de vitrales, que le dan tonalidades de color al templo, que fueron diseñados por los artistas venezolanos Luis Guevara Moreno y Guillermo Márquez. El vidrio que se utilizó es francés, de una pulgada de espesor los cuales conforman vitrales de imágenes religiosas y diseños abstractos.
La Fachada principal es característica de la arquitectura del siglo XX. Tiene una estructura constituida por perfiles cilíndricos y prismáticos de concreto. Con decoraciones en sus paredes frontales en alto relieve y puertas de madera. El piso es de piedra de mármol cortadas de color gris y negro.
Las otras dos plantas, ubicadas en la parte posterior del templo fueron concebidas como residencia para sacerdotes, ancianos y visitantes, con entrada independiente por la Av. 8 pero que solo funcionan como sacristía, salones de clases y depósitos.
La Catedral de San Felipe es un testimonio de la evolución que ha alcanzado la arquitectura y la ingeniería de nuestro país.
Se encuentra ubicada entre las avenidas 7 y 8 con Av. Caracas y Calle 9, frente a la Plaza Bolívar de San Felipe, Municipio San Felipe. Erling Salvador Pulido Pérez

Stephen Hawking y la historia de los agujeros negros

El origen de los estudios que condujeron a los agujeros negros se remonta a la década de 1930, cuando el físico de origen hindú Subrahamanyan Chandrasekhar y el ruso Lev Landau mostraron que en la teoría de la gravitación newtoniana un cuerpo frío de masa superior a 1,5 veces la del Sol no podría soportar la presión producida por la gravedad. Este resultado condujo a la pregunta de qué sucedería según la relatividad general. Robert Oppenheimer y dos de sus colaboradores (Volkoff y Snyder) demostraron en 1939 que una estrella de semejante masa se colapsaría hasta reducirse a una singularidad, esto es, a un punto de volumen cero y densidad infinita.
Pocos prestaron atención, o creyeron, en las conclusiones de Oppenheimer y sus colaboradores y su trabajo fue ignorado durante más de dos décadas. Introduciendo poderosas técnicas matemáticas, a mediados de la década de 1960 el matemático y físico británico Roger Penrose y el físico Stephen Hawking demostraron que las singularidades eran inevitables en el colapso de una estrella si se satisfacían ciertas condiciones.
BBVA-OpenMind-1-hawking
Hawking en 2008, durante una conferencia para celebrar el 50 aniversario de la NASA. Crédito: NASA/Paul E. Alers
Un par de años después de que Penrose y Hawking publicasen sus primeros artículos, la física de las singularidades del espacio-tiempo se convirtió en la de los «agujeros negros», un término afortunado que no ha hecho sino atraer la atención popular sobre este ente físico. El responsable de esta aparentemente insignificante pequeña revolución terminológica fue el físico estadounidense, John A. Wheeler, a quien se lo sugirió alguien del público en una conferencia en el otoño de 1967.
Aunque la historia de los agujeros negros tiene sus orígenes en los trabajos de índole física de Oppenheimer y sus colaboradores, durante algunos años predominaron los estudios puramente matemáticos, como los citados de Penrose y Hawking. La idea física subyacente era que debían representar objetos muy diferentes a cualquier otro tipo de estrella, aunque su origen estuviese ligado a éstas.
BBVA-OpenMind-2-hawking
Gráfico de simulación de un agujero negro situado en frente de la Gran Nube de Magallanes. Crédito: Alain r
Surgirían cuando, después de agotar su combustible nuclear, una estrella muy masiva comenzase a contraerse irreversiblemente debido a la fuerza gravitacional. Así, llegaría un momento en el que se formaría una región (denominada «horizonte») que únicamente dejaría entrar materia y radiación, sin permitir que saliese nada, ni siquiera luz (de ahí lo de «negro»): cuanto más grande es, más come, y cuanto más come, más crece. En el centro del agujero negro está el punto de colapso. De acuerdo con la relatividad general, allí la materia que una vez compuso la estrella es comprimida y expulsada aparentemente «fuera de la existencia».
Evidentemente, «fuera de la existencia» no es una idea aceptable. Ahora bien, existe una vía de escape a semejante paradójica solución: la teoría de la relatividad general no es compatible con los requisitos cuánticos, pero cuando la materia se comprime en una zona muy reducida son los efectos cuánticos los que dominarán. Por consiguiente, para comprender realmente la física de los agujeros negros es necesario disponer de una teoría cuántica de la gravitación (cuantizar la relatividad general o construir una nueva teoría de la interacción gravitacional que sí se pueda cuantizar), una tarea aún pendiente en la actualidad, aunque se hayan dado algunos pasos en esta dirección, uno de ellos debido al propio Hawking, el gran gurú de los agujeros negros: la denominada «radiación de Hawking», que es la predicción de que, debido a procesos de índole cuántica, los agujeros negros no son tan negros como se pensaba, pudiendo emitir radiación.
No sabemos, en consecuencia, muy bien qué son estos misteriosos y atractivos objetos. De hecho, ¿existen realmente? La respuesta es que sí. Cada vez hay mayores evidencias en favor de su existencia. En la actualidad se acepta generalmente que existen agujeros negros supermasivos en el centro de aquellas galaxias (aproximadamente el 1% del total de galaxias del Universo) cuyo núcleo es más luminoso que el resto de toda la galaxia. De manera indirecta se han determinado las masas de esos superagujeros negros en más de doscientos casos, pero sólo en unos pocos de manera directa; uno de ellos está en la propia Vía Láctea.
Más información sobre agujeros negros en el ensayo “El mundo después de la revolución: la física de la segunda mitad del siglo XX”, de José Manuel Sánchez

jueves, 7 de enero de 2016

El blog, la lectura y la literatura

José Gregorio González Márquez
José Gregorio González Márquez
José Gregorio González Márquez
No se duda que con el advenimiento de las tecnologías de la información las sociedades cambian paulatinamente sus relaciones individuales y colectivas. Los procesos de comunicación marchan al mismo paso con que el que se mueve la tecnología. El conocimiento que hasta hace poco estuvo vedado para la mayoría de las personas, hoy es accesible con poseer sólo una conexión a las redes de información.
Las tecnologías de la información y comunicación (Tics) ocupan en la actualidad un lugar preponderante en todos los campos. Su constante avance ha modificado los paradigmas que el hombre manejaba hasta mediados del siglo XX. Nuestras sociedades están imbuidas en un complejo proceso de transformación, por cierto, no planificadas que están cambiando la visión de futuro que hasta hace poco teníamos. El conocimiento se diversifica; la especialización inaccesible a ciertas áreas de las ciencias, ya no puede delimitarse pues con la era tecnológica, cualquier persona tiene entrada al impresionante mundo del saber.
La creación de espacios de comunicación representados en gran medida por las redes de información, Internet y otros, convierten al planeta en un receptor de sistemas de transmisión de conocimientos que permiten al ser humano mejorar su modo de convivencia con el medio donde habita. Las tecnologías están inundando el mundo referencial del hombre. Lo ayudan a conquistar conocimientos y acciones que antes parecían utopías pero además lo impulsan a adaptarse y a replantear todos los órdenes de su existencia.
Con el avance de la tecnología, las perspectivas de la lectura y el perfil del lector comienzan a cambiar. La lectura deja de ser la simple decodificación del sistema alfabético pues no es suficiente descifrar para leer. Ya el código alfabético no es el único sistema de signos susceptible de leer. (Gutiérrez, 2008)
El acto de la lectura es complejo y no se limita al uso del libro pues el contexto social actual está pleno de informaciones donde coexisten una multiplicidad de lenguajes que cambian al lector tradicional por un ente que usa el firmamento virtual para desenvolverse en los dominios de la tecnología.
En la última década se ha manifestado un creciente interés por las innovaciones que se dan en el campo de la tecnología. Se tiene la certeza que éstas afectan de alguna manera la vida de relación de los individuos y por lo tanto, el impacto va ejerciendo su efecto de manera paulatina. Las prácticas de la lectura y escritura se ven afectadas por la aparición de estos nuevos soportes y formatos digitales pues representan tendencias ignotas que abarcan toda el área de la multimedia.
Nuevo perfil del lectortumblr_mx6kpwyjiE1qkaoroo1_500
Dentro del actual contexto tecnológico, la lectura adquiere una nueva dimensión que la catapulta a caminos aun desconocidos. La visión que se tenía de este proceso y que acompañó al libro por más de cuatrocientos cincuenta años, va cambiando. Hoy podemos diferenciar entre lectores tradicionales y lectores digitales; entre nativos y tradicionales y nativos digitales. El ciber lector se ha formado en el uso de los medios electrónicos y por lo tanto visualiza su vida lectora desde el uso racional o irracional de la tecnología.
Sin embargo, es prematuro establecer con claridad un perfil preciso de los lectores de esta era pues la dinámica de los soportes tecnológicos cambia constantemente. No dudamos que para los nativos digitales los procesos de la lectura y la escritura siempre estarán ligados a sus experiencias previas. Nacidos con la tecnología su vida cotidiana son los ordenadores. Así, ven el libro tradicional como un elemento o dispositivo que para su generación pudiera ser obsoleto.
Otro elemento a considerar es la fragmentación del conocimiento. Las plataformas tecnológicas tienen características multiformes pues aunque pareciera que los saberes estuviesen fragmentados, el lector puede ordenar infinidad de información por el caudal que aparece en la red y a la que tiene acceso. Asimismo, las prácticas lectoras podrán ejercerse en cualquier lado con sólo manipular un celular o cualquier aparato tecnológico
Nacer en un contexto digital implica manejarse en un ambiente con pocas limitantes. El mundo analógico queda atrás, los poderes se desatan en la red y su exploración atrae por las experiencias nuevas que forman parte de su identidad cultural.
El blog en la promoción de la lectura
Las bitácoras o blog pueden considerarse espacios de comunicación donde no existen más ataduras que las impuestas por el mismo lector o usuario. Concebidas como espacios alternativos para interactuar socialmente, parten de postulados que fomentan la interacción del editor con sus lectores. Sus mecanismos de acción son multidireccionales pues se establecen paradigmas nuevos que reconfiguran las relaciones en las redes de información virtual. “Un blog es una jerarquía de textos, imágenes, objetos multimedia y datos, ordenados cronológicamente, soportados por un sistema de distribución de contenidos capaz de proporcionar (al autor) la funcionalidad necesaria para distribuir esos contenidos con cierta frecuencia, exigiéndole unas capacidades técnicas mínimas, y que puede facilitar la construcción de conexiones sociales significativas o comunidades virtuales alrededor de cualquier tema de interés” (Fumero, A. 2007)
Son muchas las posibilidades que ofrece el blog en la promoción de la lectura. La experiencia lectora se nutre de la inmensa cantidad de artículos, trabajos de investigación, textos narrativos, poéticos, crónicas y noticias que pueden publicarse en una bitácora. Los saberes se comparten con un mínimo de conocimiento tecnológico y con la potestad de llegar a innumerables usuarios.-lectores que aprovechan el conocimiento y lo socializan para su beneficio.
No se necesita ser un experto en tecnologías de la información y comunicación para atravesar el mundo virtual y construir un espacio de intercambio de conocimientos. El formato digital y especialmente el blog, generan desde su ubicación virtual, un acercamiento entre miembros de un público que capta la simbiosis emisor- receptor, tomando en consideración que ambos se mueven en un universo de independencia y libertad para manejar los contenidos que se difunden en las redes virtuales.
La lectura cambia paulatinamente su génesis con la llegada del formato electrónico. Ya el lector no se limita a hojear un libro para disfrutar de la lectura; ahora accede a la Internet para explorar sus incontables lugares y apoderarse según su criterio de textos que no sólo le son útiles sino que además le permiten satisfacer sus necesidades de lector.
Usar el blog como herramienta para promocionar la lectura implica reconocer el alcance que tiene en el ámbito universal. Todo lo que se publique en sus páginas será de conocimiento global porque no existe límite de permanencia ni obstáculo que se interponga en su lectura. Las instancias digitales trascienden el espacio y el tiempo para arraigarse en el seno de una sociedad que por su complejidad busca interrelacionarse en la inmediatez conque se generan las informaciones.
La lectura de textos en la red, el uso del blog para distribuir contenidos, favorece particularidades que no pueden conseguirse en libros específicos (formato de papel) y por lo tanto, diversifican las oportunidades para recolectar segmentos de escritura prioritaria para el lector. Aun cuando los discursos publicados en las plataformas digitales puedan parecer efímeros, la versatilidad de su presentación es accesible en cualquier parte del orbe.
Doble lectura: libros en papel y libros digitales. Ilustración de Glin Dibley
Doble lectura: libros en papel y libros digitales. Ilustración de Glin Dibley
El blog y la literatura en red
La literatura en todos sus ámbitos no queda rezagada con los cambios en el mundo virtual. Ventajas y desventajas según estudiosos proliferan en el universo de la palabra. La existencia del libro tal como lo conocemos en la actualidad puede verse comprometido por variadas razones. Una de ellas refiere el aumento potencial de los nativos digitales. El uso exponencial de las tecnologías de la información y comunicación conlleva a la lectura de literatura en los espacios virtuales. El hombre nuevo descifra la grafía en dispositivos portátiles sin necesidad de manejar un texto concreto donde ocasionalmente consigue información o se ve en la necesidad de consultar variadas fuentes para conseguir lo que realmente solicita.
Otra importante razón se fundamenta en la variedad y multiplicidad de textos que ofrece la red digital. Muchos libros y escritos son accesibles sólo en la Internet; y por lo tanto, el medio electrónico es la única vía para conseguirlos. La edición de literatura tradicional es limitada por su publicación en tirajes pequeños o en determinados territorios. Esto dificulta la distribución y por extensión su lectura a todos los interesados.
Roger Chartier supedita el avance de la literatura en red a la posibilidad de vencer la fragmentación en la textualidad electrónica. Considera que: “Una de las grandes apuestas del futuro reside en la posibilidad, o no, que tenga la textualidad digital para superar la tendencia a la fragmentación que caracteriza, a la vez, el soporte electrónico y las modalidades de lectura que propone.”
La literatura, la escritura salen al encuentro del lector en una especie de sortilegio saturado de información. Voces infinitas de escritores luchan por posicionarse en el Mare Nostrum literario. Como lo afirma Rafael Fauquié: “Encuentro de curiosidades entre quienes buscan respuestas a través de su escritura y quienes buscan respuestas por medio de sus lecturas; necesaria reunión de interrogantes, de incertidumbres y de revelaciones”.
El blog, en sus diferentes formatos, permite la interacción de comunidades digitales; su uso para la promoción de la literatura se ha extendido en los últimos años. Resulta versátil pues desde sus páginas se vislumbra la posibilidad de acceder a textos literarios que no son fáciles de localizar o están vedados por múltiples razones. El flujo de escritura emerge en el blog como nueva forma de narración, como producción textual que desecha la pasividad y la ignominia para darle paso a la libertad de crear y difundir.
Para el escritor, publicar sus trabajos literarios en un blog, representa difundir sin ataduras editoriales el esfuerzo creativo. Supone, por lo tanto, llegar a sus lectores sin intermediarios que critiquen o censuren su obra. Asimismo, facilita el intercambio de opiniones porque la bitácora permite dejar mensajes referidos al texto que se publique. Por otra parte, no recibe rechazos, vejaciones ni imposiciones claramente sesgadas por el interés de vender un producto que sólo se destina a un determinado público. No se escribe por encargo, se trabaja desde la sensibilidad y para la libertad.
La globalización revitaliza su territorio en la red. Una mirada a los espacios virtuales garantiza el acercamiento al conocimiento en toda su extensión. El blog constituye una ventana a todo el orbe y la posibilidad de ser leído y disfrutado en cualquier rincón del universo. Ríos de palabras se cuelan por las rendijas del ordenador para recalar en la pantalla electrónica y enamorar al lector en su trabajo o su ocio.

Referencias Bibliográficas

Chartier, R. (2009) El libro y sus poderes. Antioquia, Colombia: Editorial Universidad de Antioquia.

Fauquié, R. (2011) El juego de la palabra. Caracas, Venezuela: Monte Ávila Editores Latinoamericana.

Fumero, A (2007) Antoniofumero.blogspot.com

Gutiérrez, N. (2008) Mirar, leer, escribir. Bogotá, Colombia: Universidad Nacional de Colombia.